Me volví hacia Kitty y le dediqué una débil sonrisa. Más que asqueada parecía atónita.

Paul Auster. El palacio de la Luna.

Galería de citas.

El idiota de los boletos

La colección secreta que nadie quiere ver.

Fri, 28 Nov 2014
Publicado por Sergio
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Desde pibe junté boletos de colectivo con una pasión que para muchos era excesiva, por eso en el barrio me conocían como el idiota de los boletos. El destino hizo que la colección se perdiera entre mudanzas y mala vida. El progreso acabó con los boletos de colectivo y ahora solo me queda la fútil tarea de recrearlos uno a uno hasta rehacer mi añorada colección. El domingo 20 de octubre de 2013 alrededor de las 15:30 hs. comencé este álbum online, espero completarlo antes de fin de año.

Con estas palabras Alomar Camarada daba inicio al proyecto más demencial en la historia del coleccionismo digital online, completar una colección de 100.000 boletos de colectivo abarcando el rango completo de la numeración, del 0 al 99.999.

Con la ayuda de un vetusto ordenador y una cuenta en flickr más un poco de maña para programar el script encargado de generar los boletos se embarcó en lo que para él se convertiría en el sueño del pibe, recuperar su añorada colección, al menos, en forma digital. El proceso para armar la colección era simple: se comenzaba con un álbum de ningún boleto y el script sorteaba un número al azar entre 0 y 99.999; si el número había salido sorteado con anterioridad era descartado y si era la primera vez que salía se generaba el boleto y se subía al álbum en la cuenta de flickr.

Es fácil imaginar que al principio la frecuencia de subida de boletos era muy grande, de miles por hora. A medida que el álbum se iba completando se hacía más difícil conseguir los boletos faltantes, ya casi todos habían salido sorteados y por ende la gran mayoría eran descartados. Alomar no dejaba de preguntarse cuánto tiempo llevaría conseguir todos los boletos. Sabía que una sola persona no lo lograría en la vida real por más que se la pasara viajando en colectivos durante toda su vida, bajando de uno y subiendo a otro incesantemente para obtener un boleto por cada viaje. ¿Cuánto tiempo le demandaría a una máquina funcionando las 24 horas del día?

Lo que parecía imposible fue un éxito rotundo, en poco más de un mes todos los boletos habían sido subidos a la web. Ayer, 27 de noviembre de 2104 se cumplió un año desde que el verdiazulado boleto número 65.015 completó el álbum. En todo este tiempo la colección fue apenas descubierta por unos pocos y la realidad es que casi nadie sabe de ella. Es momento de ponerla en conocimiento de la humanidad como ejemplo de esfuerzo, testarudez e imbecilidad humana. Pueden verla a través de este link.

Al volante

A 130 bajo el sol escuchando twist & roll.

Fri, 28 Nov 2014
Publicado por Sergio
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Once años atrás y de pura casualidad me topé con una exposición de autos de colección que conmemoraba los cincuenta años del Corvette. En esa época siempre cargaba mi cámara fotográfica así que tuve la oportunidad de darme un banquete de cromo y colores pastel. En este post van algunas fotografías de volantes y tableros de aquellas glorias de la mecánica automotriz.

No vio ese camión
le clavó el volante en el corazón
era un triunfador
no había rivales para su motor.

Loquillo y los trogloditas, Un accidente de circulación.

Imágenes perrunas

Nobles canes o cusquitos callejeros. Todos ellos son merecedores de un retrato fotográfico.

Wed, 26 Nov 2014
Publicado por Sergio
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Estas son algunas fotos de nuestra colección de perros con los que nos hemos cruzado en diferentes viajes. En unos casos fue un encuentro casual del que solo queda la imagen al encontrarlos en alguna calle. En otros, los fieles cuadrúpedos nos acompañaron varios kilómetros de caminata. Esta selección se compone de perros mexicanos (Taxco, San Miguel Allende, Yelapa) y argentinos (Iruya, Tilcara, Bariloche y el bosterito de La Boca).

Arte filatélico en la República Popular Rumana: un homenaje

La impresión de la estampilla es poco esmerada y en el mejor de los casos un sentido homenaje a la falta de registro.

Sat, 22 Nov 2014
Publicado por Sergio
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Esta estampilla –oda al modernismo positivista y la buena vida– corresponde a una serie de ocho motivos con los que se rendía homenaje al pabellón de exposiciones de Bucarest. Construido en 1961 en auténtico estilo sovietista, es decir, grande y tosco, fue inaugurado oficialmente en 1962 y al día de hoy se lo sigue utilizando como centro de exposiciones y espectáculos. Un poco de historia (en rumano) pueden encontrarla aquí. Un dato curioso: al poco tiempo de ser inaugurado la nieve se acumuló sobre la cúpula que corona al pabellón y debido a su peso y a la dudosa calidad constructiva ésta se desplomó. Ni cortos ni perezosos los rumanos trabajaron contra reloj para reconstruirla y poder tener el edificio nuevamente operativo en 1964 con motivo de celebrar los veinte años del triunfo sobre el fascismo.

Hecha la introducción pasemos al análisis de la pieza gráfica en cuestión. La autoría se le adjudica a tres personas que por lo visto trabajaron en conjunto en la realización de la serie. Ellos son los ignotos Adrian Lucaci, Ilie Schön y Radu Veluda. Intrigado por conocer sus historias comienzo a buscar información en la supercarretera informática que para este caso en particular es más bien como andar por caminos rurales atravesando la nada misma. Nada he encontrado más que escasas referencias a esta serie de estampillas y otras que han diseñado. Además, el tiempo que estos tres individuos trabajaron en la realización de sellos postales para la República Popular Rumana fue muy breve: de 1962 a 1963.

Me pregunto si el mobiliario, la lámpara de pie y el florero representados realmente formaban parte de la cultura rumana durante su etapa comunista. ¿Contaba el pueblo de la popular república con tan modernos elementos de diseño o eran producto de la nutrida imaginación de Lucaci, Schön y Veluda? ¿Se trataba acaso de un estilo soviet chic? La Rumania de entreguerras conoció el estilo modernista bauhausiano y Haralamb Georgescu –arquitecto rumano que emigró a Estados Unidos en 1947– se encargó de plantar algunos ejemplos de dicha arquitectura en Bucarest y otras ciudades de Rumania. En Estados Unidos realizó gran cantidad de obras, muchas de ellas casas en estilo californiano. La casa Pasinetti de 1958 es quizás una de las más representativas.

Con estos antecedentes no sería de extrañar que el trío diseñador de los sellos haya decidido plasmar un interior moderno para comunicarle a Georgescu –cuando recibiera cartas de su Rumania natal– lo bien que se la estaban pasando junto a sus camaradas. Nótese además que el ambiente representado carece de ventanas o puertas ya que el exterior les estaba vedado.

El resto de las estampillas de la serie muestra diferentes objetos relacionados con la producción industrial: un caballito de juguete junto a un florero; una lata de sardinas, una botella y un frasco de conservas; botellitas con sustancias químicas; una tetera, una taza y otro florero; una cartera, una valija y un guante; una mujer extendiendo un rollo de tela; una radio, una lámpara de escritorio y un refrigerador y, por último, una máquina de coser de marca Ileana junto a dos cacerolas y una espumadera. Vanagloriarse de la industria era, para el Partido, de suma importancia sin embargo no se hace mención a la industria gráfica, tal vez por lo endeble de esta en aquella época.

La impresión de la estampilla es poco esmerada y en el mejor de los casos un sentido homenaje a la falta de registro. Son estos detalles y el estilo de las ilustraciones por lo que me resulta deliciosamente atractiva. Como arquitecto y diseñador el pequeño sello rumano evoca en mucho mis gustos y me lleva a pensar que a otros les ocurrirá lo mismo, es por eso que decidí redibujarlo y hacer de él un póster que os garantizo se lleva de maravillas con las paredes de estudios y casas de diseñadores.

Fuentes
Pavilionul Expozitiei Realizarilor Economiei Nationale - EREN, Piata Presei Libere 1964.
Lucaci, Adrian.
Schón, Ilie.
Veluda, Radu.
Druktechnische Filatelie / Postage Stamp production methods: Roemenië.
Haralamb Georgescu.
Haralamb Georgescu's midcentury Pasinetti house renovated - LA Times.

Seguridad en todo momento

A juzgar por el valor de estos timbres postales cortarse la mano con una sierra eléctrica es más barato que pisar un clavo.

Tue, 14 Oct 2014
Publicado por Sergio
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Estas son las estampillas acerca de los accidentes que comentaba en el post anterior. Son de Alemania Occidental y se emitieron por primera vez en 1971, la traducción de jederzeit sicherheit vendría a ser algo así como seguridad en todo momento. No pude encontrar quién fue el autor de las mismas, si alguien conoce este dato puede hacérmelo llegar a info(at)blaunt(dot)com.

Ahora, permítanme dejar de lado el conocimiento enciclopédico y enfocarme en lo verdaderamente fascinante de estos sellos. De niño me gustaban porque eran simples y coloridos, para mí representaban el concepto mismo de modernidad. Imaginen que en la gran mayoría de estampillas de mi colección solo aparecían viejos con cara de ortiba que no podían ser otra cosa que próceres, reyes y reinas. Las estampillas eran, a mi entender, algo relacionado con el pasado. No ocurría lo mismo con estas que justamente tenían toda la pinta de ser bien del presente (el de aquel entonces, 1970-1975).

Como dije antes, me atraían por sus colores y por la sencillez del diseño, esto podía entenderlo; lo que me hacía ruido era el valor que los alemanes le habían adjudicado a cada uno de ellos. ¿Por qué la estampilla de cortarse la mano era de menor valor que la de pisar un clavo cuando el daño producido por lo primero es mucho más tremebundo que el producido por lo segundo? No cabía duda de que si se te cae una caja del tamaño de la de 100 seguramente vas derecho a la cementera, es lógico que sea la estampilla más cara. Otro conflicto se me presentaba entre la del porrazo de la escalera, el ladrillazo en la cabeza y el enchufe pelado. La más barata tenía que ser la del enchufe, después de todo nadie sale herido (al menos no se lo ve en el sello) y por mi parte prefiero que me caiga un ladrillo en la cabeza mientras lleve puesto un casco a caerme de la escalera cabeza para abajo. La del posible atropellamiento por jugar a la pelota en la vía pública siempre me pareció de un valor correcto.

Así me devanaba los sesos tratando de encontrarles la lógica y la correcta relación entre valor y daño producido. Será por eso que las recuerdo tanto.

Hoy, mientras buscaba data en la web para este post, me encontré con una de 25 que no tengo, se trata de un auto volcado al parecer porque el conductor ha bebido más de la cuenta.

Los gemelos Wright

Coleccionar estampillas de todo el mundo es una idea demencial que pone en evidencia la personalidad neurótica del coleccionista. De niño, yo tuve esa idea.

Sat, 11 Oct 2014
Publicado por Sergio
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Tal vez, si alguien me hubiera sugerido armar mi colección de sellos postales en torno a una temática el resultado podría haber sido mucho más interesante. Al carecer de esa guía me aboqué al acopio indiscriminado de lo que para mi eran figuritas con bordes dentados. La colección llegó a ser bastante abultada y en una reciente limpieza de placard la saqué a la luz para darle una recorrida.

A pesar de los años que pasaron desde la última vez que incorporé una estampilla a la colección nunca me olvidé de algunas de ellas. La serie alemana acerca de accidentes de trabajo era la más recordada, sin embargo, no tenía recuerdo alguno de la gran mayoría de ellas. Grande fue mi sorpresa cuando me topé con estas dos de Frank Lloyd Wright con el museo Guggenheim detrás. Por aquel entonces yo no tenía idea de que terminaría siendo arquitecto y seguramente habré visto al pobre tipo como un viejo cualquiera. Lo que realmente me intriga saber es qué habré pensado acerca de la espiral del museo si es que en algún momento me detuve a ver esta estampilla.

A este post lo seguirán varios otros con más estampillas redescubiertas.

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